Mastin presenta su nuevo EP “Prendido Fuego”

Antes de hablar de Mastín y su nuevo EP “Prendido Fuego”, voy a hablar de mí…


…que me gusta el rock no es ningún secreto…

 

…que AC/DC está entre mis bandas favoritas tampoco…

 

…entonces este trabajo no puede provocarme otra cosa que no sea alegría, placer, entusiasmo y renovar mi FE en el rock&roll!!!


 La banda se formó en el 2015 en la Ciudad de Quilmes (otra gran coincidencia, porque fue en esa cervecera ciudad en donde hice la primaria) y hoy día está formada por Ivan, Lea, Juji, Guish y Litio.


Hasta ahora tienen un demo del 2015 llamado Mastín, el EP Rock Macizo del 2021 y el más reciente Prendido Fuego. Todo disponible en Spotify.


Hechas las presentaciones del caso, vamos a la música, a las canciones, a eso que nos mueve y nos define en muchísimos aspectos. Recién hice referencia a la FE y los que me siguen saben bien que desde siempre fui de los que sostienen que el problema no es que el rock se esté muriendo. Sin embargo, lo que sí creo es que, frente a tanta oferta y estímulo descontrolado, lo que está agonizando es la inquietud, la curiosidad, el espíritu de búsqueda. Porque les aseguro mis queridos rockeros que “el que busca encuentra”. Rock hay a patadas con lo cuál la estirpe y el legado están garantizados y a buen resguardo. Pero como siempre, dentro de la bolsa puede haber de todo. Gracias a El Astronauta del Rock, son muchas las bandas que me envían material y lo cierto es que por lo general, lo que mandan está bueno.


Pero no siempre es así.


Y tal es el caso de Mastín.


Porque cuando una banda suena contundente, ajustada, encendida, fresca, divertida, bien interpretada y con unos coros que te levantan a un muerto, pues bien, esa banda está a otro nivel.


Y es que, si bien Mastín no llegó para inventar la rueda, sin dudas apareció para hacerla rodar a mil por hora, abrevando en Pappo, en Riff, en Baron Rojo, en AC/DC y en Airbourne. Canciones directas y certeras como una patada en los huevos en las que le cantan a la noche, a la cerveza, a las mujeres y a Quilmes se suceden con la fuerza de una locomotora. Son pesados, son veloces y son gritones como aquellos actos clásicos que llevaron al rock bien machote a lo más alto. En una época en la que muchos “rockeros” están más cerca de las pasarelas que de los puticlubes, lo de Mastín es colosal.


Yo no sé qué mierda pasará por los oídos putrefactos de las nuevas generaciones que enloquecen con un puñado de monitos analfabetos expertos en comerse las “S”, pero algo tiene que cambiar. Aún hoy, con 54 años encima, cuando escucho un buen puñado de canciones de rock, se me dibuja una sonrisa y viajo en el tiempo, a esos años mágicos en los que me paraba frente al espejo de mi habitación, usando a mi palo de hockey como una guitarra imaginaria. Quería ser como Paul, como Angus o como Keith. Quería ser rockero!


Así que ahora les pido un favor: escuchen la obra de Mastín y en lo posible pásenle el link a sus hermanos menores o a sus primitos. Ya todos sabemos que cuando el virus del rock te infecta, lo hace para toda la vida.


Salgan a contagiar y QUE VIVA EL ROCK!